Es un procedimiento que permite al médico visualizar directamente los contenidos del abdomen y de la pelvis, incluyendo las trompas de Falopio, los ovarios, el útero, el intestino delgado, el intestino grueso, el apéndice, el hígado y la vesícula biliar. El objetivo de este examen es ver realmente si existe un problema que no se haya encontrado con exámenes no invasivos.
Se puede diagnosticar laparoscópicamente lo siguiente: inflamación de la vesícula biliar (colecistitis), del apéndice (apendicitis) y de los órganos pélvicos (enfermedad inflamatoria pélvica ) o tumores de los ovarios. Adicionalmente, es posible que el médico quiera descartar un trauma abdominal después de un accidente por medio de una laparoscopia, en lugar de hacer una gran incisión en el abdomen.
La mayoría de los procedimientos para tratar el cáncer, como la cirugía para extirpar un órgano, pueden comenzar con laparoscopia para excluir la presencia de tumores adicionales (enfermedad metastásica) que cambiaría el curso del tratamiento.